- En un año desaparecieron 76 mil empleos formales en el estado; además, 128 mil jaliscienses se sumaron a la población que dejó de buscar empleo
Efecto Ezpiral.-

El mercado laboral de Jalisco enfrenta un escenario complicado. En apenas un año, el estado perdió 76 mil empleos formales y 52 mil personas dejaron de estar ocupadas, mientras que otras 128 mil se sumaron al grupo de quienes ya no buscan trabajo.
Los datos forman parte del número 40 del Boletín de análisis económico de la Escuela de Negocios ITESO, elaborado con información reciente de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).
Entre el segundo trimestre de 2025 y el mismo periodo de 2026, la ocupación formal cayó 3.6 por ciento, mientras que la población ocupada disminuyó 1.3 por ciento.
Aunque la tasa de desocupación bajó de 2.71 a 2.43 por ciento, el dato no necesariamente representa una mejora. De acuerdo con Elvira Mireya Pasillas, académica del ITESO y responsable editorial del boletín, la reducción ocurrió al mismo tiempo que disminuyeron la ocupación y la fuerza laboral, “La gente ya no está buscando empleo”, señaló.
La informalidad también está dentro de las empresas
El estudio también cuestiona la idea de que la informalidad se concentra únicamente en el comercio ambulante o los pequeños negocios.
En Jalisco existen alrededor de 1.78 millones de trabajadores informales. De ellos, 26.3 por ciento trabaja para empresas, gobiernos o asociaciones civiles sin contrato ni acceso a la seguridad social.
Otro 12.1 por ciento se desempeña en actividades agropecuarias bajo condiciones precarias y 8 por ciento realiza trabajo doméstico remunerado sin prestaciones.
Para Pasillas, esto demuestra que formalizar una empresa no necesariamente garantiza que sus trabajadores tengan empleos de calidad.
“Se cree que haciendo esto, formalizar negocios, vas a disminuir la informalidad cuando no es así”, explicó.
Mujeres ganan menos y la vivienda se encarece
La precarización también se refleja en los ingresos. En Jalisco, 24.3 por ciento de la población vive en hogares cuyos ingresos laborales no alcanzan para comprar la canasta alimentaria.

El ingreso promedio mensual de los hombres ocupados es de 10 mil 177 pesos, mientras que el de las mujeres es de 7 mil 911 pesos. Esto significa que ellas ganan, en promedio, 22.3 por ciento menos que los hombres, una brecha mayor a la nacional, que es de 19.5 por ciento.
Y mientras los ingresos pierden terreno, la vivienda se vuelve más cara.
Durante el segundo trimestre de 2026, los precios de las viviendas en Jalisco aumentaron 10.1 por ciento anual, por encima del crecimiento nacional de 7.3 por ciento.
Desde 2017, el precio promedio de la vivienda en el estado ha aumentado 135 por ciento: una casa que entonces costaba alrededor de 2 millones de pesos hoy puede alcanzar los 4.7 millones.
El análisis del ITESO plantea que el reto no es solamente generar más empleos, sino conseguir que estos sean formales, tengan seguridad social y permitan a las familias enfrentar el costo creciente de la vida y de la vivienda.