Con Mirada Bien Tapatía

Por Dolores Díaz, Maestra en Ciencias Políticas y Culturales.
Dante (11 años) tener aura es; “tener poder, respeto e influencia en los demás…”.
Mientras impartía la clase en el tercer piso del edificio Tres, los alumnos están distraídos esperando impacientes a que concluya la clase, pregunto qué los trae tan impacientes a lo que respondieron, “maestra es que se van a pelear allá afuera”.
Mi cara de sorpresa y luego de preocupación fueron indicios que leyeron muy bien los alumnos, sabían que en ese momento iría a dar aviso a la autoridad, ellos me detuvieron y aclararon, “es una batalla de aura”. Entonces comenzaron a explicarme que en algunos edificios se estaba difundiendo una batalla de aura. Fue cuando me convertí en aprendiz y mis alumnos de quince años me explicaron de qué se trataba o que significa este nuevo término para mí.
“Farmear aura” se le conoce entre los jóvenes y niños cuando se trata de crear una atmosfera de competencia; por originalidad en gestos, movimientos, es una tendencia viral que se propagó de forma rápida en redes sociales, que buscan puntos de carisma, confianza y presencia. Lo que los vuelve popular entre la población juvenil, ya que mientras esto sucede los espectadores graban el momento y rápido lo viralizan en redes sociales.
Ante esta ola de batallas por aura, los medios de comunicación y directivos escolares han hecho pronunciamientos otorgando atención al tema, por ejemplo: en el CETI Colomos la directora emitió un comunicado donde expresó rotunamente su posicionamiento y apela firmemente en trabajar de la mano con los padres de familia para realizar un trabajo en equipo, solicitó salvaguardar la integridad física, emocional, antes que la búsqueda de likes y estas interacciones.
Mientras que en la escuela se difunden propaganda de batallas de aura, en los medios de comunicación, Dante de 11 años comentó cuando se le preguntó; ¿qué es para él ganar una batalla de aura? contestó: “yo hace cinco horas era un niño, pero en dos horas pasé a ser El Aura en persona, eso es tener poder respeto, tener influencia en los demás”.
El debate seguirá en las aulas, y en los hogares se mantendrá la conversación de los mensajes que reciben los adolescentes, y la influencia.
Tradewife
Lo que también cobra fuerza es el movimiento Tradwife* con su discurso y que resulta irrisorio para algunas mujeres y para otras aceptable, pero para las que ocupamos espacios en aula, hemos conquistado espacios alzando la voz en la calle, impulsado iniciativas de paridad, es alarmante.
Mientras que las mujeres tuvieron prohibido recibir títulos universitarios oficiales hasta el siglo XX. No se les otorgó derechos académicos, sino hasta 1920 en Oxford y en 1948 en Cambrige, esta exclusión sistemática que se ejercía sobre las mujeres que intentaron entrar en la academia no era una falta de interés, si no que era resultado de un entramado diseño para mantener a la mitad de la población en la ignorancia intelectual.
Una valentía que transgredieron mujeres que ahora conocemos por la historia y por la delicadeza de escribir y reclamar los derechos que pocas mujeres se atrevieron a pagar el precio por la educación y salir de la ignorancia intelectual.
El tradwife viene a restregar el peligro que conlleva la educación y el desarrollo intelectual, lo muestra como un accesorio y el adquirir criterio propio, alzar la voz y para tener capacidad crítica que además son herramientas de autonomía financiera, tendríamos que limitarnos únicamente al hogar. Y la educación, el voto y las decisiones del hogar deberán ser supeditadas a lo que el hombre de la casa decida por ella. Este movimiento es desgarrador.
*Tradewife (abreviatura del inglés traditional wife, o esposa tradicional) es una mujer que decide adoptar de forma voluntaria roles de género tradicionales en su matrimonio, enfocándose por completo en el cuidado del hogar, la limpieza, la cocina y la crianza de los hijos.
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