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Hay Madres fuera de serie

  • El festejo del 10 de mayo que en México se apapacha a las mamás no a todas les llega, a muchas de ellas nunca las han llevado a un desayuno, comida, cena, tampoco han recibido algún ramo de flores ni les han llevado serenata. Para ellas tampoco les importa gran cosa estos festejos que llegan a considerar una acción sin importancia.

Aquí en Efecto Ezpiral les presentamos algunas mamás extremas.

Por Mario Díaz (El Master)

Graciela y Arnulfo

A Graciela Padilla madre de ocho hijos se le puede ver entre semana en las inmediaciones de la Catedral de Guadalajara, sabe que viene el 10 de mayo y como festejo quiere ver que su hijo Arnulfo tenga su paquete de pañales que le alcance el dinerito para también poderle comprar sus medicamentos. Él tiene 22 años y padece del síndrome de Cornelia de Lange.

Es un trastorno del desarrollo hereditario con transmisión dominante que se caracteriza sobre todo por un fenotipo facial distintivo, anomalías en extremidades superiores y retraso del crecimiento y psicomotor.

“Salgo a vender paletas para comprarle a mi niño lo que necesita desde pañales, medicamentos y su alimento él no puede tragar sólidos toda su comida son líquidos”.
Cada paleta de caramelo la vende en tres pesos, dice que afortunadamente mucha gente le da los tres pesos a veces hasta cinco y le regresan la paleta.
Sobre el día de la madre sonríe dando a entender que esos temas le son ajenos, pese a que tiene otros siete hijos confiesa que cada uno de ellos ya “es harina de otro costal, están casados tienen sus propios problemas y a mí me gusta salir adelante por mi misma. Tengo que sacar para comprarle a mi niño sus medicinas, a él le dan convulsiones y necesita medicina de 800 pesos cada quince días, más pañales, alimentos especiales tipo Ensure que se los preparo yo porque los originales salen muy caros”.
Se le ve un poco agotada, no es fácil procurar una sombra para Arnulfo mientras ella trata de vender sus paletas, se le pregunta si en verdad no le ayudan en nada sus hijos a lo que responde:

“No me gusta pedirles nada yo se valerme por mi misma. Si no me alcanza para comer pero le ajusta para las medicinas pues no comemos y ya”.

Su recorrido desde Polanco al primer cuadro de Guadalajara lo hace sorteando un sin fin de obstáculos,

“todas las calles con baches, en muchos lugares ni siquiera rampas para sillas de ruedas donde hay las tapan los carros estacionados; viajar en camión es difícil hay pocos con rampas y a veces cuando pasan no te dan la parada. Los discapacitados son las personas que sufren más marginación en esta ciudad, sólo quien lo vive sabe qué clase de ciudad tenemos, insensible para nosotros”.

Entre ficha y ficha, cheve y cheve

Zarai o Claudia tiene 32 años de edad, de ella dependen sus dos hijos el mayor de 12 años estudia la secundaria y el más morrito con ocho años cursa el cuarto grado de primaria.

Como muchas es mamá soltera este 10 de mayo será como otros tantos años el festival de primaria no lo podrá disfrutar debido a que por las mañanas trata de dormir un poco con la esperanza de que el sueño le ayude a bajar un poco la borrachera, tuvo una buena noche y pudo llegar a su casa con dinero para el gasto.

Es mesera-fichera en una cantina de las tantas que hay en Guadalajara, su horario de entrada es a las 19:00 horas y su salida es a veces hasta las 05:00 del día siguiente, se la hacen cardiaca para pagarle las fichas que logró vender con sus clientes. A ella le pagan por cerveza consumida y para poder consumir más pues necesita ser coqueta con los hombres que acuden a su cantina.

“Estoy porque el ingreso diario es la única manera para sacar los gastos de la semana, del mes. Si he tenido trabajos de los que se llaman normales pero el pago es en verdad un insulto no puedes vivir con 970 pesos a la semana, cuando tienes que pagar la renta, zapatos, comida, luz, agua, peor cuando se te enferma uno de los hijos, es un lujo que no te puedes permitir”.

Confiesa Zarai o Claudia no importa cómo la quieras llamar que en un buen día de trabajo se puede llevar a su casa hasta siete mil pesos, esto cuando incluye alguna salida con un cliente que quiera tener relaciones sexuales con ella, pero por lo general dice que gana entre mil 500 y dos mil pesos diarios.

“Mis hijos bien valen la pena esto que estoy haciendo, se que estoy dañando mi cuerpo con tantas bebidas pero ya pronto los saco adelante y espero dejar esta vida”.

Sobre el 10 de mayo qué piensa se le pregunta, “Nada, si me regalan una flor está bien, si es un abrazo también, creo que este día no es para todas las mamás como que sólo es para que la gente compre a lo pendejo y entre más costoso es la culpa que sientes por no atenderlas, así pienso, nunca voy a los festivales porque son en la mañana y pues como es obvio me la paso dormida y recuperándome para ir al trabajo”.

Dice lamentar esta situación pero es un sacrificio que hace para darles un mejor futuro a sus hijos, “que se mantengan en la escuela y no tengan que trabajar hasta que sean mayores de edad, por ellos y pensando en ellos es que trabajo de fichera entre cheve y cheve. Amo a mis hijos.”

Absorbida por el trabajo

Para Gloria Malena la doble jornada laboral no alcanza para atender las necesidades de su familia, desde siempre ha sido así, por las mañanas se levanta para llegar temprano a su oficina donde es secretaria, por las tarde es contratada como masajista, desde hace tiempo maneja una tercera jornada y en las noches es artista urbana en Guadalajara, la puedes identificar como la sensual y hermosa Gatúbela.
Comenta que este recurso, extra que saca como artista urbana, le hace mucha falta para poder coadyuvar en los gastos del hogar y para el cuidado y atención de un familiar muy cercano con daño cerebral.

“El trabajo en México es muy mal pagado y no nos ajusta tenemos familia, hijos en mi caso un familiar con daño cerebral, los gastos médicos son muy fuertes. Así que busqué una alternativa de trabajo como artista urbano, no fue mi primera opción me da mucha tristeza porque en nuestro país desde Yucatán hasta Tijuana… ¡Caramba! llegas a la edad de 40 años y nadie que quiere contratar, cuando estás en plena edad productiva esto es una grave discriminación hacia el mexicano”,

comenta un poco exaltada.

Es precisamente esta carga laboral la que la hace considerarse una persona no digna para ser llamada mamá, auque lo sea.

“No soy merecedora de ser llamada así, mamá. Trabajo todo el puto día por que no me ajusta lo de un sólo salario, no veo a mi hijo casi nunca y ya es adolescente. El merito y este nombramiento se lo llevó mi madre con su apoyo que desde siempre me brindó con mi hijo, si el DIF se hubiese enterado de cómo es mi relación desde hace mucho tiempo me lo hubieran quitado. Para ser mamá se necesita ser mucha madre y a mí sé que me hace falta mucho para eso”.

Confiesa que al principio su hijo le daba pena que se tuviera que vestir de Gatúbela para conseguir un dinerito extra, hasta que lo enfrentó.

“Primero le daba pena verme así, saber que me tomaba fotos con los turistas, hasta que le dije mira cabrón si no comes a la gente no le da pena. A mi me vale madre y así es que soy secretaria, masajista y Gatúbela”.

Sobre festejar o no el día de las madres Gloria Malena es puntual al decir que para todas ellas que son buenas mamás sí vale la pena que las festejen, pero para las desobligadas que sólo traen niños a sufrir para ellas nada.

“Si me da mucha tristeza no poder ser como mi madre pero en esta vida me tocó pegarle duro al trabajo para sacar los gastos, no tengo quien me mantenga ni quiero”.

Todóloga

Contrario a las anteriores Cecy Reyes parece que se dedica a todo a toda hora llena de energía y serenidad.

Por las mañanas puedes tener la suerte de que sea tu conductor de Uber, el trayecto siempre te lo hace amable y placentero; los jueves por las noches organiza cenas para personas en situación de calle y para parientes de enfermitos que se encuentran en el Hospital Civil de Guadalajara; es directora de la Editorial Dinastía Reyes; asistente en el periódico Sólo Ofertas y dentro de poco volverá a retomar su parte como directora y actora de teatro.

“Tengo una frase que me gusta mucho, Vida como Te Pongas te Vivo. Tengo dos hijos de 10 y 13 años de edad, llevo ocho años con el personaje la Princesa de las Letras que va al Hospital Civil a leerles a los niños internados, enterándome lo que necesitan y por medio de una página de Facebook que se llama Donativos con Causa GDL voy sumando un ejército de la princesa para ayudar.

“No es necesario donar dinero puede ser con tu tiempo para servir comida, escuchar a la gente, darles un abrazo todo eso se puede donar. También donamos zapatos, ropas que nos entregan no soy asociación ni nada es puro gusto y acción civil”.

Señala que sus hijos siempre la han acompañado en esto del servir a la gente al grado que se preocupan mucho por no maltratar su ropa porque están pensando en donarla cuando ya nos les quede y que se encuentre en buenas condiciones.

“No voy de acuerdo con lo de que las madre somos sacrificadas y sufridas, mis hijos siempre han estado conmigo en todas las actividades, han formado parte de mis grupos en cenas ir al hospital creo que si desde niños les inculcamos el amor por el servicio a los demás nuestra sociedad sería diferente”.

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