Justicia

Movilización policial en San Pedro Tlaquepaque

  • Violento acontecimiento a una cuadra de la presidencia municipal

Por Mario Díaz (El Master)

El reloj marcaba las 12:30 del medio día, las actividades turísticas en el primer cuadro de San Pedro Tlaquepaque se desenvolvían como de costumbre, tranquilidad, nieves de garrafa, artesanías para comprar, la sonrisa en los rostros de los visitantes generaban un toque de orgullo al provocarles la envidia de poder disfrutar de este lugar con sólo tomar un par de camiones urbanos.

Todo esto cambió de improviso, por alguna extraña situación los vehículos que circulaban sobre la calle Juárez dejaron de moverse, de inmediato el sonido de los claxon de los impacientes conductores no se hizo esperar, sin embargo la alerta vino cuando diez minutos después de este concierto de bocinas dos policías en bicicleta se dirigían velozmente a la intersección de las calles Juárez y Progreso en pleno centro del prime cuadro de San Pedro Tlaquepaque a una cuadra de la Presidencia Municipal.

Los vehículos que circulaban por la arteria principal Juárez pronto llegaron hasta la avenida Niños Héroes, nadie se podía mover ni un solo metro, incluso los pasajeros que viajaban en el Turibus que viene desde Guadalajara que se disponían a regresar tuvieron que abandonar la unidad de doble piso y buscar refugio (para empezar del sol).

Pronto los primeros elementos fueron obligados a pedir refuerzos en total acudieron doce elementos cuatro en motocicleta y ocho en bicicleta, algo grande estaba ocurriendo, muchos automovilistas sin saber que delante de ellos se realizaba un peligroso operativo seguían sonando su claxon.

Tal movilización debía de ser consignada en medios, de manera que este intrépido reportero armado de valor y decisión se acercó al epicentro de esta movilización policiaca.
Quien provocó tan temeraria respuesta de los elementos de seguridad, fue prácticamente un borrachazo.

Un vecino de Tlaquepaque que viajaba en un taxi abrió la puerta del lado que circulaban los vehículos justo cuando circulaba un particular al que le rayó parte de una de las puertas.
Cerca de cuarenta minutos de “págame cabrón, que lo pague tu seguro, te vas al tambo por andar tomando, me la pelan cabrones ni me voy al tambo ni pago nada, de menos páguenme el servicio de taxi, te pago madres porque me quieres cobrar un chingo”, la cosa terminó en aseguradoras entre vehículos.

El sujeto que abrió la puerta y en evidente estado de ebriedad pagó cincuenta pesos al taxista que pretendía cien pesos por la dejada; sin importar la confesión del embriagado sujeto de aceptar que venía tomando en el transporte junto con dos camaradas, ni ante la insistencia del particular afectado para que de menos le aplicaran una falta administrativa y lo remitieran aunque sea unas horas a barandilla, finalmente se alejó del lugar sin problema alguno.

“Ves les dije que me la pelaban, ni tambo ni pago cabrones”, les decía a sus compañeros de viaje mientras se alejaba del sitio del percance.

Turistas afectados que regresaron al Turibus se sorprendieron de que tantos elementos de seguridad por un problema vial, mejor ni decirles que a unas cuadras la robadera está a todo lo que da.
Para quien esto escribe el Pulitzer será en otra ocasión.

Categorías:Justicia, Política, Policíaca, Seguridad

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