¿Qué tiene en común, Oaxaca, la conquista de la galaxia y los actuales bloques económicos?

  • El llanto del aire, la novela de ciencia ficción más reciente en donde BEF nos transporta al árido planeta Cuicatlán, en donde un grupo de humanos se enfrenta al pasado inmediato de los primeros seres humanos y su tecnología por terraformar todo a su paso
  • “El papel terminará siendo el último reducto de libertad creativa, todo lo digital inevitablemente estará cruzado por el mundo corporativo”

Por Mario Díaz (El Master).-

En su más reciente novela (ciencia ficción) El llanto del aire, el autor de Gel Azul nos sumerge en el árido planeta Cuicatlán en un viaje interestelar donde un descendiente de aquellos antiguos oaxaqueños de madre tierra, tendrá que desentrañar algunos misterios como ¿qué obligó a sus paisanos a abandonar su planeta y cómo es que murió el doctor al que releva en este inhóspito lugar?

Cuicatlán, un planeta sin gran relevancia para la expansión de la humanidad, un lugar árido, marginal, cuyos primeros pobladores fueron descendientes de antiguos oaxaqueños y quienes pese a su reconocida bravura son obligados a abandonar su nuevo hogar. Este es el escenario que presenta Bernardo Fernández (BEF) en El llanto del aire (Océano 2025), sirve este rincón perdido y casi olvidado del territorio espacial conocido para presentarnos el proceso de colonización humana y de nueva cuenta el fuerte y poderoso siempre consigue lo mejor dejando los despojos casi infértiles y sin valor mineral a las naciones de tercer o cuarto nivel.

“Lo que me planteé en este libro fue la plausibilidad de que, cuando la humanidad se expanda por la galaxia, las desigualdades sociales entre países ricos y pobres permanecerán. En el universo de la novela, los países ricos, que son los Brics, Brasil, Rusia, India, China y Corea, van a quedarse con los mejores planetas, que son similares a la Tierra”, explica Bef.

En este reparto de la galaxia y de la expansión del humano vienen luego los planetas no tan privilegiados en recursos, un poco más agrestes, “que tomarán los gringos (Estados Unidos), canadienses, la Unión Europea e Israel. Y ya el puro cascajo cósmico le corresponderá, como siempre, a Latinoamérica y África. Y, partiendo de esa idea, quiero contar tres momentos de este planeta agreste y desértico, llamado Cuicatlán o la Tierra del Canto, que es conquistado por oaxaqueños”.

Antes de que nos platiques un poco más sobre la novela, ¿por qué le pones Cuicatlán a este planeta?

“La idea de usar el nombre de Cuicatlán, se debe a que mi abuelo nació ahí, un área, reserva ecológica en la que vivió. Yo no soy oaxaqueño, nací en la capital (Ciudad de México), y mi mamá tampoco vivió allá, siempre me fascinó el poder de la identidad cultural de los oaxaqueños. Lo que imagino aquí es que, al expandirnos por el universo, seguirán prevaleciendo nuestros vicios y desigualdades, pero también las identidades culturales, que serán las que nos definan, eso es lo que creo, con sus lógicos cambios en muchos aspectos, pero finalmente seguirá siendo toda una identidad cultural”.

La humanidad se ha extendido por toda la galaxia y encontramos muy buenas referencias sobre Miguel Alcubierre y su método para viajar más rápido que la velocidad de la luz, también nos pones dentro de un tubo de Krásnikov.

“Sí, hice mi tarea, la ciencia ficción en México por muchos años fue algo muy social con intereses más que lo tecnológico y se dejaba un poco de lado la parte de ciencia y tecnología, lo cual no está mal, pero ahora lo quise hacer como dicen los estadounidenses by the book, con reglas y me puse a investigar con mucho rigor”.

Le diste la practicidad a la idea de Alcubierre, si se puede y ya andamos viajando.

“Si, la hizo un mexicano como los Oaxaqueños que llegan a Cuitatlán por algo que ocurrió ahí y que se revela a mitad de la novela del Llanto del aire, hay un secreto industrial que permite que la humanidad se expanda por toda la galaxia y que encuentren lugares habitables, sería un spoiler detallar más, pero es algo muy siniestro que encuentra esta primera expedición y esta primera novela sucede 90 años de la primera expedición a este planeta, después de que huyó este primer grupo de colonizadores que llegó a ese planeta y bueno, la segunda expedición es un grupo ya multinacional de mercenarios corporativos a quienes les hace falta un biólogo, mismo que llega a sustituir al y es quien descubre el motivo por el cual los primeros salieron de este planeta”.

Es la primera entrega de una aventura literaria que compondrán mil páginas.

“Si, el Llanto del aire será una novela de mil páginas dividida en tres partes, por lo que este primer volumen rememora la evolución de lo que fue Madretierra. Imagino a Madretierra con la humanidad como civilización bastante más antigua, que se ha ido expandiendo por todo el sistema solar y empieza a moverse más rápido que la luz y se centra en una segunda expedición a Cuicatlán, planeta que alberga una base de investigación militar, a la que llegan los oaxaqueños y encuentran un terrible secreto”.

“Es el primer tomo de una trilogía, la verdad quería hacer una novela de mil páginas, pero es muy complicado publicar una novela tan extensa, entonces la decisión editorial fue dividirla y hacer una trilogía, pero está bien porque lo que cuento son tres momentos de la terraformación de un planeta que es originalmente colonizado por un grupo de oaxaqueños en un futuro muy lejano”.

El personaje principal Ulises Armada este exobiólogo, no nació en Cuicatlán, pero siente esas raíces de su pueblo, creo que, como tú, aunque naciste en Ciudad de México el llamado y recuerdo de tu abuelo te llevan a Oaxaca.

“Algo así, como dices Armada es el biólogo, descendiente de estos primeros oaxaqueños que, aunque ya creció en otro planeta, los oaxaqueños siempre son oaxaqueños. Fíjate, soy descendiente de oaxaqueños como te dije, mi abuelo era de ahí yo no podría considerarme estrictamente de ahí porque justo a través de mi familia oaxaqueña siendo chilango, viví la poderosa identidad de la gente de Oaxaca, es un homenaje a esta raíz, identidad cultural de los oaxaqueños”.

“Esto era mi familia, mi abuelo se hizo agrónomo en la universidad de Chapingo, ya no regresó a vivir nunca a Oaxaca, mi abuela no era de ahí, pero son estas tradiciones habladas, para mi es ir justo el Cuicatlán original donde ahora es una reserva ecológica, para mi era como ir a Macondo. Descubrí que el tiempo ahí fluía de una manera diferente, esplendor semitropical de la cañada oaxaqueña”.

El planeta Cuicatlán es todo lo contrario a esta región de Oaxaca, nos mandas a un paisaje árido, seco, brutal.

“Bueno pensaba más el Coahuila, aunque algunos me han dicho que parece el desierto de Sonora, Baja California, México es un país fundamentalmente desértico, casi de Hidalgo para arriba todo va en esos tonos y calores, esos si son los paisajes de mi niñez. Justo me imagino que los planetas con varios ecosistemas con agua, donde se puede vivir sin muchos problemas se los van a quedar los países ricos los Bricks que es donde creo que está el futuro económico del mundo”.

“Estados Unidos y la Unión Europea van en tobogán de salida y no creo que vaya a suceder dentro de poco, pero es un hecho que esta hegemonía se va a redistribuir en este siglo. En Blade Runner (1982, película dirigida por Ridley Scott) en el futuro que imaginó la economía que rige era la japonesa, pero a como vamos tengo la apuesta a que serán los chinos, aunque la empresa que aparece en la novela es japonesa, estoy seguro de que toda la economía estará a manos de los chinos”.

“Brasil, India, Rusia, China, Irán y Sudáfrica aunque incluyo a Corea cosas de literatura y dejamos en un tema relegado a América latina en el cascajo de la carrera planetaria en donde solo nos dejan la pura basura, lo que consideran no vale la pela terratransformar, ahí le entramos nosotros”.

“De ahí es donde hablo de la capacidad que tenemos de hacer mucho con lo poquito que nos dejan, no es tanto esto, hemos sido una región históricamente poco favorecida por el capital, nos ha tocado ser explotados y recibir poco, pero creo que tanto África como Latinoamérica son regiones con mucha riqueza que han estado desaprovechada, en especial esta riqueza cultural de nuestras regiones”.

Nos vas presentando de esta manera a tus personajes, incluyendo el robot simpático, cuando se contrasta con los compañeros de Armada todos fragmentados.

“Intento hacer un microcosmos, esta relación entre el mundo desarrollado y el tercer mundo, donde los altos mandos oficiales, los que están ahí por dinero vienen de países o de zonas desarrolladas. Hay una chica coreana, un ruso, un gringo, los dos científicos tanto el que muere como Armada son de países pobres, el conocimiento y la academia no son un gran negocio, esto entre otras cosas me gustaba explorar esta relación entre los llamados primer y tercer mundo”.

Hay un punto muy interesante que no es spoiler, cuando Armada se ve en la necesidad de encontrar una manera de dejar registros personales, fuera de cualquier dispositivo electrónico que pudiera ser rastreable.

“Si, Armada y yo sabemos que el papel terminará siendo el último reducto de libertad creativa, todo lo digital inevitablemente estará cruzado por el mundo corporativo, cualquier cosa que hagas utilizando una computadora y un software, alguna aplicación está cruzado o intervenido, aunque sea tangencialmente por intereses corporativos y el papel es un espacio de libertad absoluta en donde no tienen este control…bueno seguramente las empresas papeleras también son malévolas y extractivistas”.

“Justo en este momento y con toda esta discusión que se ha dado por el uso de la inteligencia artificial, creo que el papel y trabajar con instrumentos tradicionales, pluma, lápiz, pinturas se vuelve un acto de resistencia”.

Qucho

Platicando con tu colega Qucho uno de los mejores moneros creo que de occidente, dice que para él le gusta más dejar un registro en papel y tinta que en portales digitales, comenta que teme el momento del apagón digital y todo su trabajo se pierda. Añora las revistas y periódicos en papel.

“Si Qucho es buenísimo y como bien dice olvidamos lo frágil que es lo digital e ignoramos que hay una amenaza real de un apagón digital, todo lo que sostiene al internet en realidad es demasiado frágil, también creo que es ahí donde está nuestra debilidad, inevitablemente tenemos que tener una relación muy íntima con lo digital, pero no quisiera depender cien por ciento de ello”.

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