Planeta (in)sostenible; El momento de replantear prioridades

Juana María Ramírez.-

Más que enfrascarnos en la discusión sobre quien está actuando bien y quien mal en el tema de la sostenibilidad, lo que nos urge como humanidad es replantearnos la forma como abordamos los problemas y emprender acciones que nos permitan no solo tomar las precauciones necesarias para una eventual catástrofe, producto del cambio climático, sino la forma de prevenirlo, señala el investigador Luis Zambrano, quien se encuentra participando en la FIL Guadalajara con su libro Planeta Insostenible de editorial Turner Noema.

El Biólogo, doctorado en ecología por la Universidad Autónoma de México (UNAM), cuenta que las razones por escribir este libro deriva de reflexionar sobre ese enojo que le acusaba el escuchar noticias y posteos en redes sobre las posturas de algunos personajes que hacían donaciones o realizaban acciones en pro del planeta, pero que no siempre derribaban en consecuencias positivas, “porque a todo acción corresponde una reacción y las reacción tiene múltiples consecuencias las que pudieran ser peores que las acciones que estamos tomando”, reflexiona.

descarga“Era un poco visceral  y poco razonable, una serie de conceptos que tiene que ver con ¿Qué estamos haciendo mal como humanidad? Porque nos estamos acabando el planeta y ni siquiera nos damos cuenta y por ende no se toman las acciones para evitarlo”, recuerda.

Señala que los paradigmas actuales ya no son útiles, porque no nos permiten ver en muy poco tiempo y ver más allá de lo que llamamos los efectos indirectos, y los planteamientos de soluciones se vuelven morales y la gente reacciona mal a ese concepto.

Es necesario, dijo abordar todo con una visión diferente “la forma de como genera uno conocimiento desde la prospectiva científica pero también como nos comportamos en sociedad, cómo debemos abordarlo, tenemos que  quitémonos este lente para enfocar las  cosas desde otro ángulo”.

El problema es que en la actualidad nos enfrascamos en la discusión de si por ejemplo es positivo utilizar la bicicleta, y el carro es malo, cuando ambos son dos alternativas que no necesariamente deben estar mal, lo mismo que con los vegetarianos y los que prefieren comer carne, son posturas distintas pero no por eso equivocadas, al menos no están siendo abordadas desde la prespectiva correcta.

“En el tema de las bicicletas, la forma como se promociona provoca que la gente que no la usa vea con resentimiento a quien sí lo hace, asumen que se creen superiores moralmente cuando no siempre es así, y la consecuencia es que esa gente no use la use aun  y cuando crea que es bueno y no lo hace porque odia a los ciclistas”.

Lo que tenemos que hacer, señala, es en lugar de decir no hagas esto, es repensémonos y revalorémonos para encontrar las nuevas rutas, y esto es precisamente uno de los planteamientos centrales de su libro, hay que ampliar la perspectiva desde donde se analiza el problema él no propone recetas de solución, porque la consecuencia inmediata sería de rechazo, explica.

“Quitémonos eso, hay que repensar cuál es la energía que necesitamos para generar los alimentos que necesitamos, no solo la carne, las verduras, los granos, sino cuál es la cantidad de agua que necesitamos y el tipo de distribución que se requiere para que la humanidad pueda consumir todo eso incluyendo la parte cultural”, de esta forma la discusión se vuelve en la búsqueda de soluciones desde un ángulo más elevado, más amplio, es necesario ver el enfoque como sociedad y en lo individual.

“El problema, dijo, no se centra en solo en el daño al planeta sino un problema de subsistencia del ser humano, estamos lejos pero es el momento en que la mayoría brinque del otro lado”. Pues aunque hay esperanzas en el cambio generacional, ya que la que viene es más consciente y capaz de pensar en grupo la preocupación es que no les dé tiempo a implementar soluciones.

Quiso dejar en claro de tampoco ser catastrofistas “nosotros no nos vamos a cavar con el planeta este va seguir,  probablemente tampoco nosotros nos extingamos como buena plaga no nos vamos a acabar, vamos a sufrir, va haber migraciones con todas sus consecuencias, como racismo, esclavismo, maltrato, porque eso es lo que pasa en cualquier parte del planeta; va haber hambre, falta de agua muy fuerte sino hacemos algo pronto y quienes lo van a sufrir más son ellos, las nuevas generaciones”.

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Luis Zambrano

Explicó que aunque las estimaciones de daños por el cambio climático son reales, tampoco se puede prever cuándo habrá un gran cambio. Es decir no se puede hablar con exactitud de que el planeta en 30 años el planeta estará acabado por una gran catástrofes, ocurrirá un gran daño, sí, en algún momento de esos 30 años, es decir, habrá sequías extremas en alguna parte del mundo y en otra inundaciones lo que traerá sus consecuencias.

“Por eso el paradigma que queremos discutir es no es  si el nivel del mar va a subir tres o cinco centímetros, porque eso es lo de menos, sino cuanto tiempo nos vamos a tardar en llegar a eso y que vamos hacer para podernos adaptar”.

Un ejemplo de ello es el proyecto de Dos Bocas, es un área que invariablemente se va a inundar “Entonces ¿En que´ pongo mi dinero? ¿En hacer que no se me inunde, reducir la inundación o plantear, que voy hacer con toda esa gente que resultará afectada? Es mejor adaptarse, pensamos como sociedad, pero no con inmediatez sino a largo plazo”, concluyó.

 

 

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