Inquisición a la mexicana

Úrsula Camba presenta en FIL su más reciente libro que nos remonta a la época de la Nueva España y expone una realidad sobre un tema lleno de mitos y terrores hollywoodenses

Por Mario Díaz (El Master)

Con Persecución y Modorra, la inquisición en la Nueva España, (Editorial Turner @EditorialTurner) la doctora Úrsula Camba Ludlow .@ursulacamba expone uno de los pasajes más oscuros de la historia de nuestro país, tinieblas provocadas más por la falta de información precisa y real que por cuestiones generadas por la intolerancia por parte de los jerarcas religiosos y esa costumbre de desatar demonios contra herejes.

Para esta hermosa y muy agradable historiadora se tiene bastante conocimiento sobre la época de la Reforma, Benito Juárez, Maximiliano pero no lo que fue México tras la conquista y casi no existen referencias comunes del tribunal inquisidor por la Nueva España de ahí su deseo de meterse de lleno en este tema.

“El siglo 19 es muy complicado, un país nuevo como México que dejó de pertenecer a Nueva España, muy rico en recursos naturales, minas y materias primas, sujeto a la rapiña de las grandes potencias europeas a la sombra de Estados Unidos que se empieza a conformar como la nación que va a imperar; dividido después del proceso de independencia muy endeudado con sus acreedores franceses, ingleses, alemanes que se la pasan exigiendo su pago; viene la invasión de Estados Unidos perdemos la mitad del territorio, el arribo de Maximiliano con las buenas intenciones pero al igual es una intervención extranjera; la guerra de Reforma en todo este tiempo se intenta generar el concepto de patria, el himno nacional los grandes símbolos.

Persecucion y modorra; Ursula Camba
Persecucion y modorra; Ursula Camba.

“Es un siglo que intenta separarse de su pasado que consideran atrasado, mocho, sanguinario, timorato y es como mejor tratar de verse como una nación moderna, un siglo XIX con una civilización naciente y se borró ese pasado, el único como que medio lo visita es Lucas Alamán porque odia a Hidalgo a su decir el cura le veía el escote a su mamá y porque es el albacea testamentario de la familia de Hernán Cortes”.

Detalla como es de todos conocido, que En las escuelas era solo dan una embarradita muy rápida que se puede definir en que “llegó Hernán Cortes, mató a un montón de gente y ya después llegó Hidalgo y nos independizó”, para la historiadora es como si en 300 años no hubiese pasado nada solo sobre sale una mujer Sor Juana Inés de la Cruz pero nada más.

La temible inquisición que se aprecia en películas muy al estilo de Hollywood con todo su arsenal de máquinas para encontrar la verdad y llegar a la expiación no ocurrió tal cual aquí en México, sonríe y explica que en su investigación se encontró con una característica que hoy se puede considerar un estereotipo del mexicano actual.

Primero acaba con una gran falacia, esas herramientas de tormento que se supone utilizó el tribunal inquisidor, incluso se va contra esas exposiciones y museos que dan por hecho estas máquinas contra los herejes.

“Me he preguntado por qué se vende tanto esto de las supuestas máquinas de tortura de la inquisición en México, uno va a estos lugares a los museos con la intención de conocer, aprender, saber más, pero esto es realmente una estafa en muchos casos tal vez ni la técnica para forjar estas máquinas. La inquisición se nos olvida que efectivamente era un tribunal del Santo Oficio Novohispano pero que también era mexicano, te lo voy a explicar con este chiste:

“Estaba el infierno suizo y el infierno mexicano. Se muere un señor y se va directo al infierno y en la entrada estaba un sujeto y le da opciones, se puede ir al infierno mexicano o al infierno suizo, el hombre que acaba de llegar pide que le explique las diferencias para poder tomar una mejor decisión.

Mire, en el infierno mexicano lo meten en unas tinas llenas de excremento hasta la barbilla y cada tres días le suben el nivel hasta taparle la cabeza, si usted se atreve a sacarla para tomar aire, hay un tipo muy manchado que se llama Gumaro y con un bat le pega en la cabeza hasta que la vuelva a meter.

En el infierno suizo lo meten en unas tinas llenas de excremento hasta la barbilla y cada tres días le suben el nivel hasta taparle la cabeza, si usted se atreve a sacarla para tomar aire hay un tipo muy manchado que se llama Fritz y con un palo le pega en la cabeza hasta que la vuelva a meter.

El hombre se queda pensando y al no ver la diferencia le pide que si puede explicarle un poco más en qué se diferencia uno del otro.

Mire, son lo mismo pero le aconsejo que se vaya al mexicano, ahí pues salen con que no fue Gumaro porque se quedó dormido, que se les acabó el excremento y no lo pidieron a tiempo, que se les perdió el bat y nadie puede ir por otro”.

“Esto es México. En el doctorado tenía un profesor alemán que nos decía que los campos de concentración nazi solo fueron posible porque los idearon y controlaron los alemanes, que son ordenados, rectos, disciplinados, pero imagínate una inquisición aquí en México, ya se hicieron amigos del guardia, ya le pasaron un dinerito para poder mandar mensajes, recibir comida, ya se hicieron de la vista gorda del hoyo que hicieron para escaparse.

“De hecho uno de los inquisidores que sabe que van por unos de sus amigos les advierte que escondan todas sus joyas, su ropa fina, la porcelana china, sus tesoros porque si se los encontraban se quedaban con ellos, pierden documentos, atrasan audiencias, estos son destellos de lo que eran y son los mexicanos no es malo simplemente así somos”.

 

Herejes

Camba Ludlow, aclara que no era un tribunal tan sanguinario como lo exponen en algunas películas, en estas tierras durante 300 años solo murieron en hoguera 38 personas, anteriormente existía una simple lógica si no eras católico entonces eras hereje y listo.

“No había opción, llega la reforma protestante viene a cambiar todo esto y lo que hace la iglesia fue cerrarse y no dialogar con el protestantismo, aquí no entras y estas fuera y si estas fuera estás fuera de la ley. Es genuino que la gente viva con este temor de condenarse en la llamas del infierno por siempre, para eso están las obras de caridad que te granjean un pedacito de cielo, ayudar a los pobres.WhatsApp Image 2019-12-01 at 1.11.22 PM

“Esto se enseñó hasta hace poco unos treinta años te saldrían pelos en las manos si hacías cosas indebidas, te condenabas en el infierno por siempre. Pero qué sucede los indígenas eran nuevos en la fe y no los puedes quemar porque no eran herejes, un hereje es alguien que fue católico y se volvió a otra religión”, detalla.

Y explica que el trato con los indígenas tuvo que ser diferente toda vez que ellos eran idólatras, no conocían el catolicismo por lo que no fueron considerados en herejía, por otra parte la iglesia católica necesitaba recuperar algunas de la almas que el protestantismo les había arrebatado en Europá.

“Pero también los indígenas se revelan cuando Juan de Zumárraga quema al cacique indígena Don Carlos de Texcoco y se preguntan que apenas tienen veinte años en estas tierras enseñando religión y los quemas, entonces la Corona dice nunca más. Quedó una inquisición episcopal que eran penas muy suaves en privado, algunos azotes pero hasta ahí. Nunca la pena de muerte en la hoguera.

“El tribunal estaba en la ciudad de México y tenía una serie de funcionarios repartidos por todos los pueblos que en general era el párroco de la iglesia o el comisario, iban con el primero para acusar a la vecina que vio que guardó una tabla de chocolate en un cajón (caso en Chiapas) y después de varios días se convirtió en un sapo. El comisario toma la denuncia la manda a la Ciudad de México, los inquisidores no se tragan cualquier patraña pero de todas maneras la guardan no vaya a ser que esta señora si pueda hacer eso, el tribunal son dos inquisidores, un notario, un fiscal y el alcalde de la cárcel y para un territorio de miles de kilómetros y que incluía Filipinas pues nunca se daban abasto y por lo general no pasaba de eso”.

“Hay muchos mitos que tenemos que develar para poder reconciliar con el pasado, no pelear con él, esto es lo que somos y fuimos. Es tan absurdo como si de pronto se viera a un inglés diciendo malditos vikingos, vinieron y quemaron las aldeas, mataron mujeres y niños, las conquistas son así. Nosotros nos apellidamos López, Hernández, Díaz, Pérez, Saavedra y hablamos todavía denostando al maldito conquistador de Hernán Cortes, de risa”.

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