“Nací para esto, luchar por la tierra de la gente lo llevo en la sangre, hoy es mi turno, pero con las leyes en la mano”
Por Mario Díaz (El Master).-
A sus 25 años, Janett Guadalupe Aguilar Núñez ha encontrado en las comunidades rurales de Jalisco una causa que, asegura, también forma parte de su propia historia familiar: la defensa del patrimonio y de los derechos de quienes durante generaciones han construido su vida alrededor de la tierra.

Al frente de Aguilar Compañía, Janett trabaja en la recuperación de inmuebles rurales y brinda asesoría personalizada a personas involucradas en conflictos relacionados con sus propiedades y patrimonio. Su actividad se desarrolla principalmente en Sayula, Tapalpa, Ciudad Guzmán y parte de Guadalajara, además de atender, en ocasiones, asuntos en Michoacán. Su intervención, según explica, parte del diálogo y, cuando no es posible alcanzar un acuerdo, del acompañamiento dentro de los procedimientos legales correspondientes. “Hasta ahora soy la primera mujer en mi familia que está luchando por los derechos para que lleguen los recursos hasta donde tienen que llegar”, afirma de manera contundente reflejando con esto el orgullo que siente por defender sus causas.
Su acercamiento a los conflictos por la tierra también tiene un origen personal. En 2020, personas llegaron a una propiedad de su familia y aseguraron que les pertenecía. Un familiar fue retirado del inmueble y Janett decidió iniciar un procedimiento para recuperarlo.
“No, fue en el 2020 donde ciertas personas llegaron y arribaron y comentaron que era su propiedad, sacaron a un familiar, pero yo no me rendí”, recuerda.
La disputa duró alrededor de un año y medio. Para ella, sin embargo, no se trataba únicamente de recuperar una propiedad, sino de defender un lugar cargado de recuerdos familiares.
“Sí, hay un valor sentimental por el cual yo decidí presentar mi denuncia, iniciar con el debido proceso para volver a mis manos. ¿Cuánto tardó eso? Tardó un año y medio”.
Aquella experiencia le permitió observar una problemática que, considera, afecta especialmente a quienes carecen de recursos y conocimientos legales para defender su patrimonio: la desinformación.

“Yo noto que hay una carencia educativa”, explica al referirse a las comunidades rurales. En su opinión, el desconocimiento sobre los derechos y procedimientos legales puede llevar a las familias a perder o enfrentar juicios por propiedades heredadas.
Su preocupación es todavía mayor cuando se trata de adultos mayores. Janett sostiene que las comunidades rurales requieren información permanente sobre sus derechos, no únicamente durante periodos electorales o cuando llegan campañas institucionales.
“No puede ser que le quites a una persona 100 años de vida que ha tenido ahí junto con toda su familia, nada más porque una persona arribó y dijo, ya no te pertenece. No, eso no puede suceder”, señala.
Frente a estos conflictos, su método comienza con el diálogo. Si no existe un acuerdo, plantea acudir a los procedimientos correspondientes y presentar documentos y pruebas ante las instancias competentes.
“No vamos a llegar con un, no me voy a ir porque aquí es mío, vamos a llegar con documentos con un espérame, tú tienes que respetar el debido proceso, tú tienes que exponerme en tus pruebas”, explica.
Para Janett, defender la propiedad rural también significa proteger una forma de vida y los conocimientos acumulados por generaciones. Por eso insiste en que las ciudades también necesitan mirar hacia las comunidades.
“Ellos no pueden venir a nosotros, nosotros tenemos que ir a ellos”, afirma.
Su preocupación no se limita a la propiedad. También está convencida de que la educación puede abrir nuevas posibilidades para los jóvenes de las comunidades rurales. Ella misma estudió en una telesecundaria y recuerda que diariamente debía caminar para acudir a clases.
“Yo creo que el conocimiento tiene que ir a esos lugares, no solamente cuando se hacen campañas, sino también para no descuidar a las personas que están en situaciones así de vulnerables”, sostiene.
En Tapalpa, señala, existen comunidades alejadas de la cabecera municipal donde continuar los estudios representa un desafío. Por ello participa en gestiones para impulsar una preparatoria en la zona de Punta de Agua y Ataco.

La propuesta tiene además un significado familiar. Sus abuelos, José Aguilar López y Juanita Rodríguez, donaron en su momento el terreno donde se construyó una telesecundaria. Ahora Janett contempla aportar parte de una propiedad para que pueda desarrollarse la educación media superior, aunque señala que todavía se requiere la autorización del ejido para la cesión de derechos.
Su apuesta, finalmente, parece resumirse en una idea que atraviesa toda su historia: conservar las raíces sin renunciar a las oportunidades.
“Yo creo que para esto nací y creo que completamente lo tengo en la sangre, luchar por la tierra de la gente lo llevo en la sangre, hoy es mi turno pero con las leyes en la mano”, afirma.
Y mientras busca defender el patrimonio de familias rurales, también pretende que las nuevas generaciones tengan la posibilidad de estudiar, desarrollar sus capacidades y decidir su futuro sin tener que abandonar las comunidades donde están sus raíces.
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