El Dilema del Ornitorrinco Tocando Blues

Maroma olímpica

Columna

Por Mario Díaz (El Master).-

A un costado de Plaza Patria se ha instalado una enorme carpa de circo, me entero que se trata de un tal Tihany, que según algunos enterados tenía más de diez años sin pisar tierras tapatías. Trato de hacer memoria sobre la última vez que fui a ver un espectáculo circense y me tengo que remontar a mi primera década de vida, tal vez siete o nueve años.

Entre la bruma que el tiempo va generando en los recuerdos, alcanzo a rescatar a algunos elefantes que antes de su participación se encontraban amarrados a una distancia prudente de la carpa principal, me alejo de mi familia un poco para verlos de cerca, veo a un sujeto sin una pierna que les va acercando algo de paja, les avienta algunas cubetadas de agua. El amor y respeto con que trataba a esos enormes mamíferos me hacen imaginar que tal vez este sujeto perdió su pierna al ser aplastada por uno de esos troncos cilíndricos que tienen por patas.

Vuelvo con mi familia y luego de la participación de caballos, leones, tigres, aros de fuego, payasos, los elefantes, el hombre más fuerte del mundo, los equilibristas, los titiriteros que daban vida a muñecos de madera, el mago y un desfile de golosinas que los vendedores supieron reconocer mi buen comer, así llegó el turno de los trapecistas, que empezaron a subir por unas escaleras hechas como de cuerda y tablillas transversales de madera, por un  lado trepaba un hombre y del otro una mujer y un hombre, llegaron hasta una pequeña plataforma y estoy seguro que si levantaban sus brazos tocaban lo más alto de la carpa, recuerdo vagamente ese morboso terror de pensar en la idea de que fallaran en sus acrobacias y terminaran en el suelo.

De pronto todo el interior del circo se quedó en penumbra y solo cuatro reflectores alumbraba al valiente trío, primero ella era la que hacía algunas suertes en el aire para luego ser atrapada por su compañero, luego el grado de dificultad empezó a subir y llegó al nivel de que dos acróbatas se cruzaba en el aire e intercambiaban posiciones, el público gritaba de la emoción, algunas señoras de plano preferían cerrar los ojos, los nervios se relajaban con el aplauso de los asistentes, todo iba bien.

Se anunció entonces EL SALTO DE LA MUERTE…

El maestro de ceremonia pidió absoluto silencio, ese acto requería de la total concentración de los danzantes aéreos, la voz de este hombre dejó mostrar cierta preocupación.

–Señoras y Señores, Niñas y Niños, lo que a continuación podrán presenciar, JAMÁS, escúchelo bien… JAMÁS se ha intentando hacer, nuestros intrépidos trapecistas realizarán un salto de cinco vueltas en el aire para terminar en los brazos salvadores de su compañero…¡CON LOS OJOS TAPADOS!… ¡NUNCA SE HA INTENTADO ESTE PELIGROSO Y MORTAL ACTO! Volvió a dejar en claro el maestro de ceremonia.

Los trapecistas sacaron unas vendas negras se las pusieron sobre sus ojos y empezaron a tomar la inercia necesaria para el fatídico acto…Silencio absoluto…

Me levanté de mi asiento, me acerqué un poco más al escenario, no recuerdo con qué morbosa intención, en eso escucho que el animador le decía a una mujer de primera fila que no tuviera miedo, que luego de que el primero diera cuatro vueltas, no cinco y extendiera sus brazos para ser capturado por su compañero que también hacía la finta de querer atraparlo, al momento de sentir los brazos de su compañero ambos los contraían y todo quedaba en un enorme grito del espectador al ver caer al trapecista que no sufría golpe alguno pues caía en una red de seguridad.

Y así ocurrió, con esto terminó el espectáculo circense y también mi credibilidad en actos supuestamente peligrosos y heroicos.

 Por otro lado, hoy 4 de mayo Carlos Monsiváis estuviera cumpliendo 85 años de edad, de él recuerdo algunas lecturas, artículos periodísticos y sobre todo las últimas fotografías que tuve la oportunidad de tomarle, no eran digitales sino de carrete, de esas que tenías que mandar a revelar y esperar hasta entonces para ver el resultado.

Esto ocurrió en una de sus últimas presentaciones en la FIL Guadalajara (2009) estoy casi seguro que fue el último domingo de esta fiesta de los libros, también creo recordar que presentaba una antología que le realizó la Pontifica Universidad Católica de Chile, puede que me equivoque, esta bruma mental ya parece nata.

Quienes tuvimos la fortuna de escucharlo tenemos el recuerdo de su agilidad mental, de su cínico sentido del humor, estar frente a este personaje en verdad no tenía precio alguno, salvo la insistente llamada de mi jefe de ese entonces que me urgía a acudir a otra sala del FIL donde el Instituto Electoral de Jalisco presentaría un libro, una revista, algún informe…la pinche nata mental, me valió madre esta imperiosa orden, así me quedé unos minutos más con Monsiváis.

El teléfono celular insistía en ser atendido así que por respeto a los asistentes y al propio intelectual mexicano tomé rumbo a la salida de este salón, en mi camino a la puerta enfoqué rápidamente y disparé en varias ocasiones. Me propuse que el próximo año 2010 no perdería una sola de sus conferencias. Ya hubo oportunidad alguna, murió meses después.

Ayer por la mañana el rector de la Universidad de Guadalajara, Ricardo Villanueva dio su cuarto informe de actividades, señalando entre otras cosas que dialogar con el gobernador y con la federación no se debería de interpretar como una claudicación.

“Vamos al diálogo, pero eso sí, entiendan perfectamente que dialogar no es claudicar, que apertura no es sometimiento. Pero sobre todo, que no se confunda la prudencia con la cobardía. Vamos al diálogo, pero no cederemos ni un milímetro de dignidad ni cederemos un milímetro de autonomía”.

Por la noche luego de tres sesiones en el Congreso del Estado de Jalisco se aprobó la Ley de Servicio Estatal Tributario, que aplicará a partir del 2024 y que será como un SAT estatal y será el encargado de la recaudación a nivel estatal, contribuciones, impuestos, derechos y cualquier otro derecho que exista. Todos los diputados excepto Susana de la Rosa Hernández del partido Futuro votaron a favor.

Incluso Mara Robles diputada de Hagamos, se aventó un rosario de agradecimiento y reconocimiento al coordinador de la bancada de Movimiento Ciudadano, Gerardo Quirino Velázquez Chávez. Como darle las gracias no al titiritero del circo sino al títere.

También encontré una de las frases célebres de Carlos Monsiváis: “Quien no quiera ser aplastado, debe negociarlo todo”.

Evitar una estampida de elefantes contra la UdG, evitar tantas piernas trituradas como las de aquél cuidador de paquidermos de mi infancia, pero de poder político y económico.

Finalmente Mara Robles al defender la postura de su partido al aprobar este SAT estatal, se echó varias maromas olímpicas de alta dificultad negando que la posible presencia de académicos de la UdG en un órgano que vigile el buen manejo y uso de los recursos, no se debe a un acuerdo con el Ejecutivo estatal,  sino a que está segura que sus investigadores son los mejor preparados para esos cargos.

Así el circo legislativo en Jalisco.

.@LegislativoJal .@DipCiudadanos .@GerardoQuirinoV .@HagamosJalisco .@rvillanueval

.@EnriqueAlfaroR  .@mario_daz  .@juanamaria298  .@maldoro  .@casa_arista .@jchuertavazquez

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