Cultura

México en un microcosmos de oportunismo

Arturo Ceballos presenta en FIL La noche en cautiverio, deja al descubierto la indiferencia social por el necesitado

Por Mario Díaz (El Master)

Arturo Ceballos Alarcón, por fin ha salido del abismo de incertidumbre que meses atrás deambulaba por su mente, solo un cuestionamiento, alcanzará a publicarse su libro La Noche en Cautiverio o el Covid-19 también infectaría su más reciente novela. Tras haber sorteado cada una de las dificultades que la pandemia fue poniendo en su camino, hoy se siente feliz y muy satisfecho, logró lo que cientos de escritores no pudieron hacer para este año, tener en el 2020 un nuevo texto publicado, su alegría aumenta al ser parte del 120 aniversario de la Editorial Porrúa y ser una de las cartas que durante la 34 edición de FIL Guadalajara (@Feria Internacional del Libro Guadalajara) presentaron a los lectores.

“Fue una espera muy larga de varios meses y entiendo que este año las adversidades no eran pocas, la industria editorial pareciera que siempre va cuesta arriba y este año fue la puntilla para muchos gremios por lo que todos conocemos. Así que ver este libro terminado fue increíble, la verdad no creí que se fuera a dar en este año, pero es maravilloso para mí tenerlo ya en las manos en físico, estoy muy satisfecho y contento con que esto se haya logrado”, comenta Arturo Ceballos.

Entrando de lleno a su obra La Noche en Cautiverio, es un texto que representa a la perfección el realismo mágico en donde hace una fusión en cada uno de sus capítulos entre la tragedia y la ironía, en otras partes encuentra la sátira junto a la melancolía. Por sus páginas el lector podrá ir identificando a cada uno de los personajes e incluso les pudiera poner nombres y rostros de su vida cotidiana, los políticos oportunistas, el obispo hipócrita, los empresarios voraces.

El tema de la novela, el pretexto es una anécdota que ocurre en un pueblo tierra dentro en este caso de una república, de un país inventado que desde luego tiene mucha alusión a México y a cualquier poblado alejado un poco de las grandes zonas urbanas en este caso San Cristóbal Calambur.

De la noche a la mañana surge un hoyo en el centro de este poblado y pareciera ser que por las noches se va alimentando de su propia existencia haciéndose cada vez más grande y profundo, es como lo considera el escritor un espacio donde la obscuridad y frialdad se van nutriendo de ellos. Las autoridades solo entran en acción contra este fenómeno cuando un niño cae dentro de este agujero, inician así la tarea de hacer algo, primero recuperar el cuerpo del infante que ha caído, se crean cuerpos de rescate, aunque nunca logran encontrarlo.

Arturo Ceballos, presente en el Aniversario de Porrúa.

“Más allá de la tragedia que rodea a los padres que es un detalle importante de la historia, las autoridades del pueblo con todo esto absurdo que pudiera ocurrir no solo en México sino que en América Latina y jugando con el realismo mágico y las cosas que parece que solo ocurren en esta parte del mundo, deciden resolver el tema de este agujero tapándolo con la tierra que va creando otro agujero similar más adelante y viene otro tercer agujero para tapar el segundo y así se van hasta sacarlo del pueblo, como si fuera un demonio o estuviera maldito”, comenta Ceballos Alarcón en entrevista vía telefónica.

Reconoce que, aunque pudiera sonar irrisorio el querer tapar un agujero creando otro, la gente que lo ha leído hace este absurdo a un lado y en verdad llegan a considerar esta solución como una verdadera posibilidad debido a la idiosincrasia y actuar de la clase política que conocen.

“Es que suena irrisorio, pero realmente los personajes creen en la viabilidad y eficacia de esta solución. Ésta forma de resolver el problema da motivo para que toda la gente que le gusta estar en los reflectores como políticos, activistas sociales, el obispo, empresarios empiecen a mover sus hilos para llevar agua a su molino, más que tener malas intenciones lo que demuestran los personajes es el egoísmo, pretensiones, oportunismo de reflectores, cómo les gusta tener siempre el poder en sus manos, incluso el presidente municipal ve esta oportunidad para brincar a la gobernatura, cada quien ve la oportunidad de sacar provecho propio de todo esto.

“Y así va avanzando la novela con mucho humor negro se podría decir, los personajes son indolentes ante la tragedia de los papás que perdieron a su hijo, pero también hay capítulos que en tono depresivo se refleja y manifiesta el dolor de los padres que ven cómo el pueblo se mueve a través de un hoyo y ellos siguen sin encontrar a su hijo, le hacen un velorio sin cuerpo presente”.

Arturo Ceballos, agrega que la interpretación que le puedes dar a esta lectura también dependerá de qué tan profundo lo quiera hacer el lector, si solo busca una buena historia, o una vez que haya identificado a los personajes le quiera ir dando más peso a cada uno en sus acciones, el propio lector podrá ir encontrando diferentes simbolismos, muchas metáforas de la realidad con la que nos enfrentamos todos los días.

Finalmente, Ceballos Alarcón, confiesa que “fue un proceso de escritura que me divertía muchísimo, hay pasajes de mucha hilaridad donde me reía y hoy que los vuelvo a leer también me vuelvo a reír”.

#PorrúaEnFIL #SomosLectores #LaFILmeLlega

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