- Productores lanzan grito de auxilio ante abandono institucional y crisis ecológica
Efecto Ezpiral.-
La apicultura en el estado enfrenta una de sus peores crisis en décadas. La Asociación Ganadera Local de Apicultores de Guadalajara denunció este lunes un escenario de “colapso inminente”, marcado por la caída en la producción, el deterioro ambiental y la falta de respaldo institucional.

Alfonso Díaz de León, presidente del organismo, señaló que el sector atraviesa una situación crítica derivada de lo que calificó como una omisión sistemática por parte de autoridades federales, entre ellas SEMARNAT, PROFEPA y SADER. Según explicó, la falta de regulación efectiva ha permitido prácticas que afectan gravemente a los polinizadores y favorecen a grandes corporaciones agroquímicas.
Uno de los indicadores más alarmantes es la drástica disminución en la producción de miel. Mientras que hace diez años una colmena generaba entre 25 y 30 kilogramos anuales, actualmente el rendimiento se ha desplomado a apenas entre 3 y 5 kilogramos. Esta caída está asociada a la mortandad masiva de abejas por el uso indiscriminado de agroquímicos, particularmente neonicotinoides, así como por la expansión de monocultivos de aguacate, berries y agave, que reducen las fuentes de alimento y alteran el ecosistema.
La crisis también golpea con fuerza la economía de los productores. El costo de producción de un kilogramo de miel orgánica ronda los 65 pesos; sin embargo, el mercado paga entre 35 y 40 pesos, lo que genera pérdidas constantes. Díaz de León advirtió que la actividad se sostiene actualmente “por amor y pasión”, ya que los márgenes de ganancia han disminuido hasta en un 30%. Además, los apicultores se ven obligados a trasladar sus apiarios a distancias de hasta 200 kilómetros en busca de entornos menos contaminados, lo que incrementa significativamente los costos operativos.

A este panorama se suma la creciente presencia de productos adulterados. José Carlos Tapia Rivera, investigador de la Universidad de Guadalajara, alertó sobre la proliferación de la llamada “miel pirata”, elaborada a base de jarabes de glucosa y fructosa. Estos productos no solo representan competencia desleal, sino que también implican riesgos para la salud, al carecer de las propiedades nutracéuticas de la miel auténtica y, en algunos casos, generar daños hepáticos y renales.
Los apicultores también denunciaron obstáculos burocráticos para atender estas irregularidades ante instancias como PROFECO y COFEPRIS, lo que agrava la situación.
Ante este escenario, el gremio ha optado por fortalecer la venta directa y la educación del consumidor. Como parte de esta estrategia, se anunció la tercera edición de la Feria de la Miel en los Portales de Guadalajara, donde se ofrecerán 18 variedades de miel multifloral, talleres para identificar productos adulterados y actividades dirigidas a niños, con el objetivo de fomentar el cuidado de las abejas y combatir la apifobia.
El llamado de los productores es contundente: exigen políticas públicas integrales que regulen el uso de agroquímicos, frenen el cambio de uso de suelo y garanticen la supervivencia del sector. Advierten que la desaparición de las abejas pondría en riesgo hasta un tercio de la producción agrícola, debido a la pérdida de servicios de polinización.
“La sostenibilidad de la vida depende hoy más que nunca de la salud de la colmena”, concluyeron los especialistas.