Polvo Rojo
Cuando se colonizó Marte, las naves no tardaron en llenarse de una película de polvo rojo. Sabíamos en el interior que todos nosotros, los “sin retorno”, acabaríamos biodegradándonos entre la aridez del paisaje hormiguesco y polvoso.
Eso no nos impidió preparar el terreno y ser testigos de la rapidez con que la mancha terrestre disimularía el tapiz del nuevo hogar. En el 2939, la tormenta lo arrasaría todo y nadie sobreviviría.
El hombre es polvo aquí y en Marte; recé quedito mientras me ponía mis calcetines, todavía amodorrado.
Minha Galera
del Taller Al Gravitar Rotando
